Cada infraestructura ciclista plantea cuestiones distintas: el uso real de un eje, la seguridad de un cruce, el atractivo de una vía verde, la intermodalidad con una estación o una escuela.
El visual presenta algunas situaciones típicas —no exhaustivas— que ilustran la diversidad de preguntas a las que el conteo ciclista puede dar respuesta.
Tecnologías
El Verdilo es un sensor autónomo instalado sobre el suelo que detecta los pasajes mediante tecnología térmica. Permite medir el flujo de peatones, ciclistas y vehículos de forma continua, sin obras ni infraestructuras pesadas. Fácil de instalar y mover, se adapta a muchos contextos, desde estudios puntuales hasta el seguimiento a lo largo del tiempo.
Obras sin fuente de alimentación (Autonomía estimada en más del 2% viejos).
Configurar en 2 minutos, sin necesidad de conocimientos especializados, se entrega listo para usar.
Diseñado para condiciones exteriores, en entornos naturales o urbanos.
Sensor térmico: no se graban imágenes, cumple con el RGPD.
Capaz de identificar los cruces de peatones, ciclistas y vehículos por separado.
Plataforma de visualización de datos online. Opción de lectura manual en áreas sin red.
El velocímetro Verdilo utiliza tecnología avanzada de detección térmica para contar automáticamente los pasos de los ciclistas en ambas direcciones en función de su velocidad de paso.
Para instalaciones estructuradas para bicicletas y carreteras con mucho tráfico, Spirilo se basa en una tecnología de bucles electromagnéticos enterrados, integrados directamente en la carretera.
Cada pase de usuario genera una perturbación en el campo electromagnético, que el sistema analiza para producir un recuento fiable, incluso en tráfico denso.
A diferencia de los sensores sobre el suelo, este enfoque permite la medición sin oscurecimiento: los ciclistas pueden seguirse de cerca sin degradar la calidad de los datos.
La geometría específica del circuito también permite un análisis más detallado de los usos, con la posibilidad de distinguir las bicicletas de los patinetes.
La detección electromagnética ofrece una medición estable, independiente de las condiciones externas (luz, clima, temperatura ambiente).
Los bucles se integran directamente en el pavimento, sin impacto visual ni restricciones de instalación en la superficie.
Sin conexión eléctrica, funciona con una batería de larga duración.
El sistema se puede conectar a bucles ya instalados, lo que permite modernizar un dispositivo sin una intervención mayor.
La firma electromagnética permite calificar los flujos y distinguir diferentes tipos de usuarios.
En una carretera estrecha en la que los ciclistas viajan en ambas direcciones, dos bucles sucesivos permiten reconstruir la dirección del paso.
En una vía unidireccional, uno o dos bucles permiten medir un flujo homogéneo y continuo, con gran precisión.
En una vía ancha o separada, los bucles colocados uno al lado del otro y luego aguas abajo permiten distinguir claramente las dos direcciones del tráfico, incluso en caso de tráfico pesado.
La medición de los flujos ciclistas proporciona indicadores directos que ayudan a comprender cómo se utiliza realmente un itinerario y cómo puede evolucionar. Esta información se convierte rápidamente en palancas para organizar, asegurar y mejorar la red ciclista.

Los conteos muestran las horas punta, las diferencias entre semana y fin de semana y el impacto de la meteorología. Revelan el atractivo de los ejes, los usos utilitarios o recreativos y las fases de crecimiento.
Cruces bajo presión, pasarelas muy frecuentadas, tramos saturados en horas de llegada o salida: los flujos direccionales permiten localizar dónde debe reforzarse la seguridad o la continuidad.
Los datos objetivan el efecto de un nuevo acondicionamiento, una prueba piloto o un cambio de configuración. Ayudan a jerarquizar necesidades, dimensionar un eje o justificar la creación de un carril protegido.
La medición muestra cómo se desplazan los ciclistas entre barrios, estaciones, zonas de empleo o centros educativos. Es una base concreta para planificar una red coherente y conectada.
Los datos facilitan el reporting, las solicitudes de financiación y las evaluaciones antes/después. Permiten documentar el progreso del uso de la bicicleta en un territorio y seguir los efectos de una política ciclista en el tiempo.
Testimonios
Los itinerarios ciclistas no reaccionan todos de la misma forma: atractivo variable según la hora, presiones puntuales en cruces, uso muy marcado en torno a polos de empleo o estaciones. Estos son los contextos en los que el dato ciclista aporta una lectura inmediata y explotable.
Cada sitio es diferente: lo ayudamos a elegir la configuración más fácil y confiable.
En una vía verde o en una pista mixta (de hasta 6 metros de ancho), nuestro sensor Verdilo combina dos tecnologías: detección térmica (que identifica el calor humano) y detección magnética. Es esta detección de la masa metálica de la bicicleta la que nos permite diferenciar con precisión a un ciclista de un peatón o un grupo de caminantes.
¡Sí, incluso es nuestra especialidad! El contador Verdilo es 100% autónomo. Funciona con una batería de muy larga duración (hasta 2 años de autonomía) o mediante un minipanel solar. La instalación no requiere zanjas, ingeniería civil ni conexiones eléctricas.
No, no se utilizan cámaras. El recuento se basa en los flujos térmicos y magnéticos. Por lo tanto, los datos recopilados son estrictamente anónimos (sin imagen, sin reconocimiento facial). Esto hace que sea mucho más fácil de implementar en la vía pública, sin la complejidad asociada al GDPR.
Para entornos aislados o sensibles, hemos diseñado soluciones de integración específicas. El sensor puede ocultarse en un «poste ahuecado» de madera (que se integra perfectamente en las áreas naturales), en una pajarera de madera o protegerse mediante una cubierta urbana robusta antivandálica.
Para preservar la autonomía del sensor en un entorno aislado, los datos no se transmiten en tiempo real. Se envían automáticamente cada 12 horas a su plataforma en línea (informes). Esto te permite analizar con tranquilidad los picos de tráfico, la estacionalidad y los usos diarios para dimensionar mejor tus instalaciones ciclistas.
Nuestros sensores, por defecto, transmiten datos cada 12 horas. Esta frecuencia se puede configurar a pedido. Sin embargo, si se aumenta la frecuencia de transmisión, esto tendrá consecuencias en la autonomía del contador. De hecho, también tenemos una solución de recuperación manual de datos para sitios que no tienen conexión, lo que garantiza un seguimiento fiable de los datos, incluso en ubicaciones aisladas o sin red.