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En algunos lugares, la cobertura móvil tiene una noción bastante personal de la continuidad: presente en un claro, ausente treinta metros más allá. De un punto de conteo a otro, en un mismo sendero, la red puede estar ahí, o no estar en absoluto. Querer imponer una solución única para todo un parque, en estas condiciones, equivale a equiparar todos los sitios con el que peor servicio tiene. Nosotros abordamos el problema desde el otro lado: una oferta modulada sitio por sitio. Contadores conectados donde la red lo permite, y contadores sin conexión con lectura Bluetooth donde esta falla. La elección no es teórica: se decide tras una prueba de cobertura realizada previamente, ubicación por ubicación. Así, cada punto recibe la solución más fiable para él y, de paso, la más económica.
Sobre el terreno, la conectividad no se decreta desde un despacho. Se comprueba. Por esta razón, la prueba de cobertura precede a la instalación: no se trata de adivinar qué captará un sitio, sino de medirlo antes de instalar nada.
De esta prueba se deriva una distribución sencilla. Donde la red responde, el contador estará conectado y enviará sus datos automáticamente. Donde falta, el contador funcionará con total autonomía y sus datos se recogerán durante las visitas al terreno. Dos modos para un mismo objetivo: no dejar nunca un sitio sin medición con la excusa de que tiene mal servicio.
En los sitios que disponen de red, cada contador Verdilo teletransmite sus datos de forma inalámbrica, a través de redes móviles LTE-M / NB-IoT (compatibles con 4G) o Sigfox, mediante HTTPS, con los conteos cifrados por una clave privada propia del parque. La frecuencia de envío es configurable —cada 12 o 24 horas, por ejemplo— con al menos una transmisión diaria.
Un detalle cuenta más de lo que parece: cada contador incorpora una memoria intermedia. Si la red cae momentáneamente, no se pierde nada; los conteos acumulados se envían en cuanto se restablece la conexión. En cuanto al presupuesto, esta teletransmisión está incluida en la cuota de funcionamiento anual del contador conectado.
En los sitios identificados como sin cobertura durante las pruebas, el contador no busca red: no la necesita. Registra sus conteos localmente, con total autonomía. Los datos se recogen después in situ por un agente, con un simple smartphone y el imán suministrado; sin herramientas especializadas ni conocimientos técnicos particulares.
El procedimiento consta de seis pasos:





Los conteos se cargan entonces en analytics.kiomda.com, exactamente en el mismo lugar que los de los sitios conectados. No se aplica ningún coste recurrente de teletransmisión: esto es precisamente lo que hace que esta versión sea más económica que la versión conectada. La única limitación es la visita periódica de un agente, que se integra sin esfuerzo adicional en el mantenimiento de primer nivel y en las rutas de campo ya programadas.
Este es el modo elegido, por ejemplo, para monitorear la afluencia en una reserva natural sin cobertura de red.
Este dispositivo de dos vías comparte una misma exigencia: no perder ningún dato, incluso donde no hay red. La memoria intermedia se encarga de ello en los sitios conectados, y el almacenamiento local en los demás. Y sea cual sea la vía utilizada, todas las mediciones convergen en una plataforma única. El gestor mantiene así una visión homogénea de todo su parque, sin tener que lidiar con dos sistemas separados.
La distinción entre conectado y no conectado no es definitiva. Si la cobertura de un sitio evoluciona —nuevo repetidor, extensión de red—, el cambio es sencillo y no afecta al historial del punto de conteo. El contador cambia de modo, pero los datos permanecen continuos.
Sobre el terreno, la verdadera cuestión no es decidir a priori si se quieren contadores conectados o no. Es saber, sitio por sitio, lo que la red permite realmente, y no pagar por una teletransmisión allí donde un imán y una visita son suficientes.
La prueba de cobertura realizada previamente no sirve solo para elegir el equipo. Define, para cada ubicación, el nivel de equipamiento adecuado. El resto —la instalación, la lectura, la carga de datos— se realiza de la misma manera en todas partes y llega al mismo destino.
Para las alturas, el posicionamiento y las buenas prácticas de instalación, consulte la Guía de instalación de Verdilo.